martes 10 de noviembre de 2009

Entrega de premios del Concurso "Crónicas de Campo y Pueblo"


El 21 de noviembre a las 17 horas se efectuará la apertura de sobres de los ganadores del concurso de relatos camperos. Se hará en una ceremonia en el Museo Agropecuario y Jardín Botánico de Iriarte, provincia de Buenos Aires (ruta 7 Km. 350).
El concurso tuvo como jurados a Fernando Sánchez Zinny, Carmen Verlichak y Luz Espaïn. Se invita a todos los participantes y amigos.




Museo y Botánico

Los visitantes tendrán oportunidad de ver un profuso museo que consta de unos 390 conjuntos e incontables piezas. Quien vaya podrá ver los malacates en funcionamiento, los carruajes antiguos, las sembradoras, cosechadoras y todo tipo de herramientas del entresiglo XIX y XX.La estación de tren reconstruida según lo fueron desde el comienzo en la provincia, el tren de coche comedor, la botica antigua, el almacén, una farmacia completa comprada en Buenos Aires con los jabones que aún conservan su aroma, inmensas máquinas de peluquería, los utensilios de una ama de casa en el 1900, una carpintería de la época montada con cada herramienta en su lugar.


Dicen los guías que cada pieza encierra dos historias: una que le pertenece a su dueño original y otra la travesía de conseguirlas, lo que significan viajes al norte de nuestro país y no sólo para traer un carro transportador de carbón fue comprado con carga y todo a un campesino que justamente lo acarreaba, sino también la locomotora que descansa afuera, en la replica de estación ferroviaria de Iriarte, que en su interior posee el telégrafo, el mapa y todos los objetos. «Hasta la puerta y sus bisagras son una réplica del edificio, cuidaron hasta los mínimos detalles, cuentan los guías.

Oscar Marzol, artífice de todo esto, empezó con un arado Mancera. Como todos, lo puso en el patio y fue juntando cada vez más cosas hasta que llegó un momento que no entraba más, así que compró la casa, colocó en el patio las primeras máquinas y luego hizo un tinglado. Después otro... y otro cada vez más grande. Así llegó a cubrir unos 3.500 metros cuadrados de superficie con los testimonios de un pasado que hoy parece lejanísimo.